Ultimamente, cada vez que intento leer un libro me tropiezo con este dilema, y me hace pensar y reflexionar mucho; en este momento no tengo una respuesta que me satisfaga y de veras me disturba un poco, tiene que ver con las traducciones al español de estos libros que quiero leer. Con frecuencia me pregunto ¿Será adecuada la lectura de textos en un idioma diferente al que se escribió originalmente? He leido en español muchos libros escritos originalmente en en inglés o en italiano, pero mi dilema todavía está ahí porque es probable que con la traducción la esencia misma del texto se pierda y terminemos leyendo algo totalmente distinto a lo que quizo expresar el autor.
Pero ¿Por qué leemos las traducciones de obras literarias? en nuestro país las razones para leer en español textos de otros idiomas son muchas, y para mi, la más seria es el increible deficit de títulos que podemos conseguir en las librerías locales; a duras penas si se puede conseguir la traducción de José María Valverde del Ulises (corres con suerte si no te estafan con los precios desorbitantes) y ya me di por vencido en intentar encontrar el Ulysses aquí. Yo considero que es un asunto serio el problema en que se encuentran las librerias, de verdad es muy triste, pero discutir esto conviene más en otro momento.
Yo leo muy poco títulos en su idioma original (lo que me da un remordimiento terrible) y no existe escusa en esta época globalizada donde se puede conseguir La divina comedia en árabe usando internet, muy facilmente y además gratis (obviando los derechos de autor, claro está) lo único que me frena es la relación lector-texto; no es lo mismo, o por lo menos en mi caso, leer la impresión de una obra que tener el libro en la mano, sentir como se condensan tantas ideas y emociones en ese pequeño espacio, un mundo entero en 500 páginas, ambas sensaciones son muy diferentes. Creo que me toca aprender a amar las copias impresas.
Y ¿Qué sucede con las bibliotecas? esos recintos sagrados, esas instituciones del concimiento, pues yo aprecio mucho las bibliotecas, pero eso no quiere decir que las considere poco prácticas; cada vez que se quiera sacar un libro hay que ir hasta una, algunas sucias, algunas ruidosas, algunas cerradas y la mayoría pobres; y hay que pedirle consejo a Sofía para decidir sacar un libro prestado (o prestar un libro, según algunos) porque uno a veces tiene mala suerte y si al pobre libro le pasa algo hay que asumir las consecuencias.
Pero bueno, volviendo a lo que nos atañe aqui, los libros traducidos son prácticos, son cómodos, son sencillos de comprender porque estan en nuestra lengua madre, sin embargo me a la impresión de que con la traducción se puede perder mucho (cosa que no es necesariamente cierta) y eso me preocupa aún más, leer Ulises ha sido dificil y no sólamente por la complejidad maestra de Joyce, sino por ese sentimiento de no obtener todo lo que el texto tiene para ofrecerme. No me estoy poniendo en contra de los traductores, se por hecho cierto que la labor del traductor es monumental, yo estudio traducción, y sé que en este oficio se intenta al máximo crear una traducción con una equivalencia dinámica impecable, pulcra y practicamente invisible, pero todo esto que he escrito sigue retumbando como un monólogo interno cada vez que abro uno de mis libros traducidos.
En un panorama un tanto más positivo, es probable que la mayoría piense que es exactamente lo mismo leer las traducciones que las versiones originales, lo que me reconfortaría un poco, me gustaría escuchar algunas opiniones sobre el asunto; de lo que sí no tengo la menor duda es de lo feo que es ver la separación tan inmensa entre las personas y el texto, donde ya muy pocos se interesan en leer, y la mitad de los lectores asiduos han perdido el sentido crítico, pero así avanza el mundo, y en mi caso o hago las pases con las bibliotecas, o agrego Project Gutenberg a mis favoritos o sigo leyendo las traducciones (que de algo me tienen que servir), porque con todo el pesar de mi corazón, dudo que algún dia pise una librertia en este país y encuentre "The Picture of Dorian Gray", "I promessi sposi" o "Voyage au centre de la terre".
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